martes, 14 de octubre de 2008

Déjame entrar o Lât den rätte komma in

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Entre las dos películas que escogí casi al azar para ir a ver a Sitges (fue mi primera vez en el Festival), tuve la sorpresa de ver la ganadora del Meliès de Oro , también ganadora del Tribeca Film Festival y al parecer, alabada por los críticos.

Déjame entrar es una producción sueca que viene de la mano del director Tomas Alfredson. Ambientada en una fría Estocolmo, Déjame entrar cuenta la historia de Oskar, un niño de 12 años sin amigos que sufre los abusos de sus compañeros de clase, cuyos padres están separados, y al que le gusta coleccionar recortes de prensa sobre asesinatos violentos. A su edificio llega una nueva vecina de su edad. Es extraña: huele raro, no siente frío y es capaz de resolver un cubo de Rubick en una sola noche. Entretanto, se inician una serie de extraños asesinatos: las víctimas aparecen desangradas.

Basada en la novela homónima, esta película narra una historia atípica de vampiros. Es tierna a la par que fría y misteriosa. Aporta un punto de vista sorprendente y fresco a una temática tan trillada, usando algunos de los tópicos clásicos de la literatura vampírica, y a la par escapa de los tratamientos típicos.

Tras el éxito en los festivales, se plantea hacer un remake a manos de Matt Reeves con fecha de estreno para 2010. Yo no creo que sea en absoluto necesario.

1 comentario:

aphonie dijo...

La verdad es que me has hablado tan bien de ella que tengo ganas de verla.
Al leer la review todavía más ;)